Aplica tu protector a conciencia
Hasta las cosas más simples e insignificantes de la vida tienen su ciencia, por eso, si creías que ponerte el protector solar era solo esparcir un poco por tu rostro o en los hombros y ya estás lista para salir al sol, vaya que te has equivocado. El sol es sin duda muy beneficioso pero también puede ser muy peligroso si no nos cuidamos de él. Lee este post antes de ponerte al sol nuevamente.
1. Ponete protector de quince a media hora antes de salir al aire libre. Eso le da la pantalla suficiente tiempo para ser absorbida por tu piel y brindarte máxima protección. Eso de llegar a la playa y untarte, como la gran mayoría suele hacer, no sirve de nada por si no lo sabías.
2. Saca del frasco una cantidad abundante. Cubre tu cuerpo con una capa delgada y pareja, bien esparcida sobre absolutamente toda la superficie corporal. Así tendrás todo el cuerpo protegido, y claro, tu bronceado será realmente parejo.
3. Aplicalo por todos lados. Un buen truco: pontelo mientras estás totalmente desnuda, así puedes llegar a todos lados. Después, cuando tu bikini se corra, la piel que queda expuesta va a estar todavía protegida. Asegúrate de que tus piernas y parte superior de la espalda están cubiertas; el melanoma ataca más frecuentemente en éstas áreas del cuerpo femenino. No te olvides del dorso, de las manos y los pies, las orejas y el cuello.
4. Se delicada con tu cara. Esta bien untarte con el mismo producto que usas para el cuerpo, pero si tu cara es propensa a los brotes, ponte una pantalla especial formulada para prevenir manchas y que sea no comedogénica. Consulta a tu dermatólogo para que te aconseje el adecuado para tu tipo de piel.
5. Reaplicalo cada dos horas si estas tirada al aire libre; o cada media hora si estás transpirando (aunque la etiqueta diga “resistente al agua”). Usa marcas reconocidas, constata la fecha de vencimiento y no dejes los envases abiertos ni expuestos a altas temperaturas.

